Discurso del gobernador de Campeche, Fernando Ortega, durante el foro de análisis de la reforma energética.

VERSIÓN DEL DISCURSO DE FERNANDO ORTEGA BERNÉS, GOBERNADOR DE CAMPECHE, DURANTE LOS FOROS SOBRE LA REFORMA EN MATERIA ENERGÉTICA, ORGANIZADOS POR L COMISIÓN DE ENERGÍA DEL SENADO DE LA REPÚBLICA.

Muy buenos días, muy apreciadas y apreciados senadores de la República.

Señor senador David Penchyna, presidente de la Comisión de Energía de esta Honorable Cámara de Senadores.

Señor senador Raúl Gracia, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, Primera.

Apreciados senadores de Campeche.

Amigas y amigos todos, muy respetables representantes de los medios de comunicación.

En primer término, saludo con mucho afecto y con mucho respeto la presencia aquí y la compañía de nuestros muy estimados amigos gobernadores de Morelos, el maestro Graco Ramírez y el muy apreciado amigo gobernador de Tamaulipas, don Egidio Torre.

Agradecemos la cortesía y la amabilidad con la que se nos ha recibido y mucho valoramos la oportunidad de expresar nuestra opinión desde la perspectiva de los gobiernos locales con respecto a la Reforma Energética.

Nos alienta que en estos momentos en el Senado, en el Congreso de la Unión, existe una vocación muy definida a favor de las grandes transformaciones que permitan impulsar a niveles más altos y competitivos al sector energético de México.

En lo personal, como institucional, estoy consciente de la importancia y así lo hemos expresado en nuestro estado, de la importancia de sumarnos favorablemente a la Reforma como una como una perspectiva constructiva.

Entendemos que las definiciones al respecto deben ser viables e incluyentes con un gran sentido de responsabilidad, con un gran sentido de aprecio y conocimiento de la oportunidad y desde luego, sustentado todo ello en un esfuerzo por alcanzar los máximos consensos posibles con el convencimiento de que los mexicanos podemos transformar tanto la industria petrolera como la industria eléctrica, para generarle los beneficios que tanto le urgen a México.

Es este el momento definitorio y sin duda alguna, el último que tiene México para que a través de esta reforma del sector energético cimentemos de mejor manera y con la fortaleza necesaria nuestras aspiraciones de desarrollo con responsabilidad, con rumbo y certeza.

El petróleo y la electricidad naturalmente que deben mantenerse –y así se mantendrán- por una vocación irrenunciable del Legislativo y del Ejecutivo bajo el dominio de la nación, pero inevitablemente en un marco modernizado. Una vez más de manera responsable y congruente, es esta una buena y una de las últimas oportunidades que tenemos los mexicanos para apostarle a lo grande.

Más inversiones para el sector energético, para que la industria petrolera sea en verdad un detonante del desarrollo del país, la industria eléctrica se traduzca en mayores aspiraciones de progreso, que resulten fundamentales como reto, como estrategia y como compromiso con el futuro en favor de la economía de todos los mexicanos.

El país requiere para su industrialización un sector energético moderno y competitivo como palanca efectiva de crecimiento. Para ello respaldamos que la reforma fortalezca los derechos de la nación sobre sus recursos naturales y que redefina la relación de Pemex con el Estado mexicano, pasando de ser un generador de ingresos públicos en el corto plazo a uno de perspectiva más amplia y desde luego con un nuevo régimen fiscal para la empresa.

Asimismo, compartimos los propósitos de la Reforma en materia Eléctrica para encaminar al país hacia la creación de un mercado competitivo que eleve la capacidad de generación, un proceso de interconexión que aumente la transparencia y la eficiencia, certidumbre jurídica a los proyectos de inversión, reducción de las tarifas eléctricas frente al imperativo de una demanda reiterada y subrayada cada vez más por los sectores sociales de México, desarrollo de nuevos proyectos de inversión específicamente de energías limpias, profundizar el cambio tecnológico y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y reducir las pérdidas para la Comisión Federal de Electricidad y revertir el deterioro creciente de su patrimonio.

Comparto la visión del presidente de la República, el licenciado Enrique Peña Nieto, en el sentido de que la Reforma brindará al Estado mexicano un marco constitucional que responde a los retos que enfrenta el país en materia energética y al mismo tiempo mantiene intactos e irrenunciables sus derechos de propiedad y rectoría para así lograr el mejor aprovechamiento de los recursos naturales.

Es hora de decisiones históricas, es hora de que Pemex y la CFE le respondan mejor a México. Se requiere de una reforma, de un nuevo modelo que haga a Pemex responsable de sí mismo, que permita contribuir efectivamente para hacer crecer a México y al Estado mexicano, contar con recursos fiscales para fondear el desarrollo y abatir las inequidades.

Con el permiso de todas y de todos ustedes, estimados legisladores, reiterando que mucho valoramos esta oportunidad de expresar nuestra opinión ante la Reforma Energética, quiero significar que como gobernador de un estado en cuyo mar se ha generado en la última década y media 72 por ciento de la producción de crudo nacional y hoy, casi la mitad, me es importante hacer un recuento breve pero ilustrativo de lo que la industria petrolera nos ha significado y lo que queremos que signifique hacia el futuro para el desarrollo del país y de todos los estados pero, en particular, con especial énfasis de los estados petroleros.

Un apunte importante es que las poblaciones y entidades vinculadas a la explotación petrolera presentan y han presentado siempre retos mayúsculos en materia de infraestructura urbana y de servicios públicos, así como de servicios logísticos de toda naturaleza y consecuentemente, se han requerido y se requieren inversiones igualmente mayúsculas para encarar estos desafíos.

Por ejemplo, en el caso de Ciudad del Carmen, la hoy capital petrolera de México, su puerto es el que más arribos tiene; al año, 17 mil. Su aeropuerto es el que a través de las operaciones de helicópteros tiene el mayor número de operaciones en México. Carmen representa la necesidad de inversiones permanentes y crecientes para solventar con el medio urbano, en su medio urbano las necesidades muy trascendentes que requiere para convertirla de verdad en una ciudad cada vez más competitiva.

Por Carmen en Campeche y por aspectos que precisamos, el caso de Campeche puede ser ejemplo de lo que queremos ponderar en el contexto de la Reforma, pero primero la Reforma Energética para poder realizar con posterioridad estas aspiraciones, para que la respuesta fiscal en materia de justicia y de equidad, que ha sido siempre una aspiración pueda encararse derivado de los beneficios de una Reforma Energética concretada en los hechos.

De 1998 al 2012, en la era del petróleo fácil y no como la que viene que es la era del petróleo difícil, la producción nacional de petróleo fue de 825 mil 743 millones de dólares, representando Campeche una producción de 599 mil 583 millones, casi tres cuartas partes del total.

En el mismo periodo, en acciones de desarrollo social y obras de beneficio mutuo, Pemex ha invertido en el estado de Campeche 429 millones de dólares, lo que significa el 0.07 por ciento del valor de lo producido en este estado.

Ahora bien, para los estados donde se extraen hidrocarburos es importantes –y lo expresamos- que una vez consumada esta Reforma, esa vocación y esa aspiración de justicia se vea reflejada y desprendida en ese nuevo régimen fiscal que habrá de permitir que se clarifiquen con certidumbre y con certeza jurídica las asignaciones específicas de recursos. En justicia y de manera equitativa deben recibir en virtud de que son las entidades más vulnerables social y ambientalmente y desde luego, las que presentan mayores necesidades de infraestructura a causa de las actividades industriales de Petróleos Mexicanos que han traído mucho bien, pero que también han acrecentado de manera impresionante las necesidades.

Hasta este momento, la iniciativa de Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos establece de manera muy importante dos artículos transitorios. El artículo 4º que se refiere a la derogación de los artículos 254 y 261 de la Ley Federal de Derechos, entre los cuales el precitado artículo 254 corresponde al derecho ordinario sobre hidrocarburos que nutre, entre otros conceptos participables, el Fondo de Extracción de Hidrocarburos del que se participa a los estados petroleros.

Para efectos de subsanar esta pretendida derogación, la mencionada iniciativa ya propone que las menciones que otras leyes y ordenamientos hagan de los fondos referidos en las disposiciones de la Ley Federal de Derechos que se derogan, se entenderán referidas a los fondos previstos en la ley de referencia; lo que significa que permanecerán los fondos participables para la entidades federativas que establece la vigente Ley Federal de Derechos.

No obstante, el FEXHI, el Fondo de Extracción de Hidrocarburos no se encuentra dentro de los fondos establecidos en la Ley Federal de Derechos. Ante ello y para salvaguardar la permanencia del FEXHI, es deseable considerar que el derecho ordinario sobre hidrocarburos al que hace mención el artículo 4º b de la Ley de Coordinación Fiscal se entienda referido al establecido en artículo 38 de la Ley en comento.

Asimismo, con el nuevo régimen fiscal al que migraría Pemex como renovada empresa de la nación y consecuentemente, con un sistema tributario asimilable a cualquier empresa, es decir, pagando impuestos sobre la renta en lugar de derechos, esto significará la disminución gradual hasta su extinción del citado derecho que alimenta al Fondo de Extracción de Hidrocarburos, mediante los cuales se compensa a los estados petroleros.

Por eso, en este esquema es importante que una vez aprobada esta importantísima Reforma que constituye, estoy absolutamente convencido, para la mayoría de quienes advertimos beneficios trascendentes de su consumación, que se considere en un marco de justicia republicana si a las entidades federativas donde se extrae el petróleo y gas una muy deseable certeza en materia de las compensaciones, en materia de dividendos estatales para las entidades petroleras de México.

Por eso es muy importante en este contexto entender que para poder llegar a consumar esa justicia que constituye una aspiración permanente de la población de las entidades petroleras, una vez aprobada esta reforma podamos llegar a un mecanismo que reconozca que los mecanismos instituidos en materia de compensación y de justicia fiscal, para las entidades petroleras en el pasado y hasta ahora en México, no ha funcionado y que ha representado sin duda alguna una frustración clara que tiene que reconocerse.

No obstante ello, tampoco puede llegarse a un esquema en el que no se reconozca que este es un país de muchas complejidades, de decenas de habitantes que requieren en toda la geografía del país muchos beneficios. Por eso será importante construir una fórmula que al mismo tiempo que haga justicia, le permita al Estado mexicano impulsar acciones de transformación a lo largo y ancho de toda la nación.

Pero para ello es importante reconocer que hoy por hoy lo que tenemos que lograr y reconocer es que necesitamos que México juegue en el concierto internacional como un jugador relevante en materia de definición de una industria energética moderna y en ese sentido, maximizar la utilidad de los hidrocarburos, establecer un mercado de energía que permita una adecuada explotación de la industria es un imperativo. También tener el valor y la determinación de reconocer que el contexto mundial no va a cambiar, por lo que las acciones a seguir deben centrarse en desplazar a los competidores y esto sólo se logrará si se mejora la industria en México.

El Estado hoy no tiene los recursos necesarios para explotar las investigaciones que den lugar a una mejor producción petrolera. Por eso es importante reconocer que esta Reforma como se ha planteado permitirá de una mejor manera aprovechar los recursos, incrementarlos y dar pie a lograr impulsar con esos recursos mejores condiciones de vida.

Amigas y amigos senadores, las reflexiones que hemos expresado nos conducen finalmente a tener claro que la Reforma Energética que aspiramos se concrete y se realice en forma inmediata y desde hoy tenemos que visualizarla también en función de los beneficios en materia de desarrollo regional y económico que esperamos de ella.

Ciertamente la capacidad de gestión local y la respuesta positiva de Pemex a muchas de las necesidades de los estados es manifiesta. Sin embargo, aún faltan muchos pasos que dar para llegar a la retribución que merecen los estados petroleros por su aporte a la industria de este país; justicia por los niveles de producción, pero también por los impactos sociales y ambientales.

Campeche, por ejemplo, cuenta con ocho áreas naturales protegidas que significa tener en protección el 40 por ciento de su territorio, en tanto que el 58 por ciento del territorio del estado constituye una gran riqueza forestal. Nuestro patrimonio natural nos permite generar oxígeno para México y para el mundo.

Así Campeche es el lugar de mayor producción de petróleo y gas en el país y tiene la segunda selva tropical más grande de América Latina. Campeche produce oro negro y oxígeno puro como contribución al planeta.

Todo esto nos plantea el enorme reto de conservar nuestro valioso patrimonio natural y social en medio de las prioridades de crecimiento económico tanto nacionales como locales. El desafío de construir sin destruir y de crecer preservando lo nuestro. Por eso creemos en el desarrollo sustentable como la vía que armonice los propósitos federales, regionales y locales.

Petróleos es sin duda alguna la empresa industrial más importante de México. Esto hace de Pemex el motor con mayor potencial para el desarrollo nacional. Por eso es tan importante y aunque suene excesivamente coloquial, si Pemex es el motor fundamental del desarrollo de México es necesario cuidar que el motor no se desviele.

¿Cuál es el valor de Pemex? ¿Cuál es el valor de las industrias petrolera y eléctrica? Su valor es lo que representan para el presente, pero sobre todo lo que representan potencialmente para el México del futuro. Su valor es lo que nos han heredado en orgullo nacionalista, pero sobre todo lo que podremos brindarle a las nuevas generaciones si ese nacionalismo se transforma para fortalecer a la nación.

Mucho nos motiva este momento que el país está viviendo, de cara a su futuro en materia energética y frente a otras trascendentes reformas. Sobre todo porque los mexicanos tenemos en la mano y en nuestra decisión el tipo de industrias que queremos impulsar, lo mismo trátese de Pemex o de la CFE, teniendo muy claro que el México que queremos para el porvenir será consecuencia de las importantes determinaciones que hoy tomen los hijos de este gran país.

Enhorabuena y con la ratificación de nuestra confianza en la sabiduría y en la capacidad legislativa del Congreso mexicano, expresamos nuestro beneplácito y nuestra confianza en la esperanza que ustedes representan.

Enhorabuena y muchas gracias por su atención.

–oo0oo–

Versión Estenográfica

Fuente: http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/periodo-ordinario/versiones/9124-discurso-del-gobernador-de-campeche-fernando-ortega-durante-el-foro-de-analisis-de-la-reforma-energetica.html

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